Tiempo de setas.

El otoño, es el tiempo de disfrutar el color en el campo. Además de la berrea y el comienzo de la temporada de caza, la micología se convierte en un nuevo aliciente para tus escapadas otoñales.


Son varias las empresas, casas rurales y asociaciones que, con la llegada de las primeras lluvias, añaden este plus a las actividades que se ofrecen en el establecimiento. Varios restaurantes de la comarca integran a las setas en sus menús.

Las temperaturas suaves y el clima húmedo de algunas zonas favorecen la aparición de hongos de todo tipo: algunos comestibles y otros no, con los que deberás llevar mucho cuidado.


Debido a que esta práctica es cada vez más recurrente, se han formado varias asociaciones, de las cuales este fin de semana hemos podido disfrutar en nuestra Sierra, grupos e incluso empresas dedicadas a la micología.

TIENES QUE SABER:


El aspecto principal que debe tener en cuenta el recolector de setas es el respeto por el medio ambiente. Si aún eres un poco inexperto, es indispensable que sepas que las setas deben recogerse en cestas, nunca en bolsas de plástico. Este material, al contrario que el mimbre de una cesta, evita la proliferación de esporas por el entorno donde hayas hecho la recogida y, además, dificulta la transpiración de las setas.


Es importante respetar las setas más pequeñas hasta que produzcan esporas que garanticen una repoblación. La seta es un recurso natural y agotable, por lo que es importante hacerlo de forma responsable y dejar que cumplan su ciclo biológico.


De la misma forma Es muy importante que, si no eres capaz de identificar de manera inequívoca una especie comestible, no la recojas. Si estás seguro de que se trata de un hongo tóxico, tampoco lo destruyas, pues así lo único que consigues es perjudicar el entorno donde lo has encontrado. Toda especie cuenta con un papel en su ecosistema, así que procura respetar la naturaleza.


Si encuentras una seta y consideras que te la vas a llevar a casa, recuerda que la técnica correcta para recolectarla es un giro de 360º sobre su eje, mientras sujetamos el tallo.


Auelen decir que las setas de colores llamativos son venenosas, pues bien, hay setas de colores que no lo son. Dos claros ejemplos son el rebozuelo, con tonos amarillentos y anaranjados, o la seta de pie azul que pese a esta característica no es venenosa.


En caso de intoxicación, ante la mínima duda lo primero siempre es acudir al centro de salud u hospital más cercano. Una vez allí, nos medirán los parámetros de orina y sangre para evaluar la situación de nuestros órganos vitales.


Para conocer las setas no hace falta salir al campo. En el Museo Micológico «Casa del Nízcalo», en Molinicos, se pueden conocer todo tipo de hongos, setas y trufas, comestibles y tóxicos y de cualquier otro grupo de interés fúngico por sus aplicaciones en medicina, salud, aspectos forestales y agrícolas y en sus ecosistemas, para su conservación y mejora. El Museo consta de una exposición didáctica permanente y dispone de fotografías ilustrativas de la diversidad micológica del territorio, así como representaciones de los usos y aprovechamientos de los recursos, y de un aula multifuncional debidamente equipada con microscopios, lupas, mobiliarios docente, ordenadores, proyección, etc. Y, aprovechando la visita a Los Molinicos, una localidad referente del turismo micológico, se pueden organizar varias salidas al campo, para recolectar de primera mano las setas.