El año de Benito Pérez Galdos

Alcaraz, una localidad presente en la obra de Perez Galdos.

Se cumplen 100 años de la muerte de Benito Pérez Galdós,
Justo es, desde Alcaraz, tener en cuenta su legado y conocer alguna de las ocasiones que en su obra, más de una docena de veces, nombro Alcaraz, o personajes ligados a nuestra localidad. Resaltamos en sus “Episodios Nacionales ” el Arcediano de Alcaraz; En ” Fortunata y Jacinta” el párrafo donde comenta un mercadillo ” … a San Isidro, las baratijas, las panderetas, la loza ordinaria, las puntillas, el cobre de Alcaraz,… “
Y, en “La Fontana de Oro” al describir el portal de una casa ” … había una puertecilla, y por los dos yelmos de Mambrino, labrados en finísimo metal de Alcaraz y suspendidos… “

” Iba Jacinta tan pensativa, que la bulla de la calle de Toledo no la distrajo de la atención que a su propio interior prestaba. Los puestos a medio armar en toda la acera desde los portales a San Isidro, las baratijas, las panderetas, la loza ordinaria, las puntillas, el cobre de Alcaraz y los veinte mil cachivaches que aparecían dentro de aquellos nichos de mal clavadas tablas y de lienzos peor dispuestos, pasaban ante su vista sin determinar una apreciación exacta de lo que eran. Recibía tan sólo la imagen borrosa de los objetivos diversos que iban pasando, y lo digo así, porque era
como si ella estuviese parada y la pintoresca vía se corriese delante de ella como un telón. En aquel telón había racimos de dátiles colgados de una percha; puntillas blancas que caían de un palo largo, en ondas, como los vástagos de una trepadora; pelmazos de higos pasados, en bloques; turrón en trozos, como sillares que parecían acabados de traer de una cantera; aceitunas en barriles rezumados; una mujer puesta sobre una silla y delante de una jaula, mostrando dos pajarillos amaestrados, y luego
montones de oro, naranjas en seretas o hacinadas en el arroyo.”

(Fortunata y Jacinta VI)


Alfombras, paisaje teñido de rojo donde solo crecen matorrales que dan paso a una frondosa Sierra, cubiertos de plata, tradiciones y advocaciones centenarias…

Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 – Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español está considerado uno de los más importantes autores en lengua española junto a Cervantes. Su enorme producción de novelas cortas que relatan la historia y la sociedad de la España del siglo XIX le valió la comparación con Honoré de Balzac y Charles Dickens.

Nacido en una familia de clase media, Pérez Galdós se traslada a Madrid en 1862 para estudiar derecho, pero pronto abandona sus estudios y se dedica al periodismo. Tras el éxito de su primera novela, “La fontana de oro” (1870), comienza una serie de novelas que relatan la historia de España desde la batalla de “Trafalgar” (1805) hasta la restauración de los Borbones en España (1874). El ciclo completo de 46 novelas llegaría a conocerse como los “Episodios nacionales” (1873–1912). En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.

En la década de 1880 y los 90, Pérez Galdós escribió una larga serie de novelas sobre la España contemporánea, comenzando con “Doña Perfecta” (1876). Conocidos como las “Novelas españolas contemporáneas”, estos libros fueron escritos en el apogeo de la madurez literaria del autor e incluyen algunas de sus mejores obras, en particular “La desheredada” (1881)) y su obra maestra “Fortunata y Jacinta” (1886–87), un estudio de dos mujeres infelizmente casadas de diferentes clases sociales. Las primeras novelas de Pérez Galdós en la serie muestran un celo liberal reformista y una oposición intransigente al omnipresente y poderoso clero de España, pero después de la década de 1880 mostró una aceptación más tolerante de la idiosincrasia española y una mayor simpatía por su país. Demostró un gran conocimiento  de Madrid, de la cual fue cronista supremo. También mostró una profunda comprensión de la locura y los estados psicológicos anormales. Pérez Galdós gradualmente llegó a admitir más elementos de espiritualidad en su trabajo, y finalmente los aceptó como parte integral de la realidad.


Un pequeño homenaje que muestra la figura de uno de los escritores más reconocidos de la literatura española.