En coche desde Alcaraz a Peñas de San Pedro

Rutas en coche, disfrutando del paisaje, de sus pueblos, sin prisas, a tu aire, parando donde el viaje te sorprenda.

 


Albacete es una provincia que sorprende al viajero. Poco a poco vamos dejando atrás la imagen de una provincia de paso hacia levante o Andalucía para mostrar un territorio lleno de recursos, en nuestro caso, un territorio de montañas, bosques y cascadas, de riscos de piedra anaranjados bajo la luz del sol  o de tierra teñida de rojo, y coronados por la silueta de las cabras montesas bajo las alas de aguilas, buitres o incluso avutardas.

Es facil escuchar el rumor de ríos como el Mundo o el Guadalmena, es facil perderse por pueblos pendiendo del paisaje escarpado, de restos de fortalezas que antaño cumplieron su labor de vieja frontera.

Albacete, es naturaleza, es la evolución del hombre plasmada en la piedra mediante pinturas rupestres  al descubierto en cuevas y abrigos rocosos. Y agua, mucha agua.

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Abrigo de Los Batanes. Alcaraz

La ruta que te proponemos recorre toda la sierra, en cuatro etapas teniendo como punto central la monumental localidad de Alcaraz transcurriendo por medio de una colección de curvas, recodos y miradores poco transitados para que puedas vivir una de las mejores escapadas posibles en Castilla-La Mancha.

De Alcaraz a Peñas de San Pedro.

En menos de una hora puedes recorrer los 65 Km que, por esta ruta separan Alcaraz de una de las localidades de su alfoz y que obtuvo su independencia  mediante una carta otorgada en Valladolid el día 24 de marzo de 1537 por doña Juana, reina de Castilla, en nombre de su hijo, el emperador Carlos I, en la que se concede el título de villa a Peñas de San Pedro y la libertad tanto tiempo soñada. más bellas de la provincia de Albacete,

Para nuestra ruta utilizaremos la Nal. 322 y de la CM 313.

En nuestra ruta recorreremos la localidad de El Robledo, San Pedro, Pozuelo para llegar a Peñas de San Pedro.

El Robledo se encuadra dentro del marco natural de la Sierra de Alcaraz. Es una antigua aldea de Alcaraz enclavada en un inmenso robledal, cuyas calles ascienden en el sentido de la ladera en que se asientan. Es el lugar donde se unen los Campos de Montiel y la Sierra de Alcaraz y contiene un peculiar paisaje de contrastes de los montes con las vegas y los campos de cultivo, dando cabida a extensos sabinares protegidos  desde donde se pueden contemplar los humedales.

“El Sabinar” de Robledo es un paraje único, digno de visitar y disfrutar pero siempre pensando en su cuidado y conservación

Continuando por la carretera Nal 322 llegamos a El Cubillo y a Los Chospes, famosa por su ganadería. Junto a esta aldea aconsejamos visitar la aldea de El Vidrio y la ermita de Villargordo que data del siglo XIII y en la que se encuentra la Virgen de la Encarnación, patrona de la vecina localidad de EL Ballestero.

La ermita de Villargordo fue al parecer fue construida por Alfonso VIII tras la reconquista de las tierras de Alcaraz

El Jardín, es una aldea de Alcaraz que será nuestra próxima parada. Comercios típicos de la zona tales como embutidos, quesos… entre los que destaca el chorizo de ciervo y como no, sus magnificas huevas de trucha de su piscifactoría ubicada en el río del Jardín, por cierto afluente del río Jucar y es que la comarca de Alcaraz vierte sus aguas a las cuencas fluviales del Guadiana, que nace en Viveros, en el Guadalquivir que nace en el Escorial de Alcaraz y en el río Segura cuyo principal afluente es el río Mundo.

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Arrieros que llevaban sustento suministrado por el sindicato a los peones camineros durante la construcción de la línea de ferrocarril Baeza-Utiel (1927-1954) a su paso por El Jardín. Hoy convertida en la Vía Verde Sierra de Alcaraz
Descripción y foto de Torres Rosa Rafael.

San Pedro. En esta localidad se encuentra el conjunto termal de la villa albacetense del Camino Viejo de Las Sepulturas (Balazote), hasta ahora conocido tan sólo muy parcialmente. Formó parte, por las razones expuestas, de un grupo de edificios balnearios rústicos asociados a grandes latifundios bajo imperiales y verdaderos conjuntos palatinos.

La Quejola.

En San Pedro se encuentra “La Quejola”. En este lugar se encontro un timiaterio. ” El hallazgo dio lugar a unas excavaciones en las que se pudo definir un asentamiento amurallado, organizado a los lados de una calle central y dedicado sobre todo al almacenaje, especialmente de vino. Su fundación se sitúa en algún momento del siglo vi a.C.” Hoy se encuentra en el museo arqueológico provincial de Albacete.

Pozohondo es nuestro siguiente punto de encuentro. La localidad,durante la Guerra de la Independencia, los habitantes de la localidad vencieron a los franceses y consiguieron arrebatarles unas banderas y unos cañones que hoy son los que componen su escudo heráldico. El carácter festivo, da fama al lugar, destacando la popular danza del Zángano una de las más antiguas de la comarca.

Danza del Zangano.

Nuestro destino final es Peñas de San Pedro.

Peñas de San Pedro

La Plaza Mayor Peñas de San Pedro es el centro neurálgico de la villa, está presidida por el Ayuntamiento, una construcción de planta irregular en la que destacan su fachada y la torre del reloj. El edificio, declarado Bien de Interés Cultural en el año 1982, es de estilo barroco y consta de dos cuerpos claramente diferenciados por pronunciada imposta sobre la que se asienta el balcón corrido a lo largo de toda la fachada.

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Peñas de San Pedro

La villa se encuentra actualmente situada al pie del castillo, extendiéndose desde sus estribaciones por un terreno en pendiente hasta la llanura, lo que le confiere unas características urbanas a caballo entre las de La Mancha y las de la sierra. La villa estaba antiguamente protegida por una muralla que, partiendo de la entrada a la peña del castillo, rodeaba el pueblo hasta el barrio más alto, con tres entradas conocidas como La Puerta de Madrid, La Puerta de Hellín y La Puerta de Bogarra. Actualmente quedan algunos restos de esta muralla que se pueden contemplar mientras se da un paseo por el pueblo.

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Castillo de Peñas de San Pedro

Considerado uno de los enclaves defensivos más importantes de la provincia, el Castillo de Peñas de San Pedro (conocido como Rupe Sancti Petri en los documentos latinos medievales) presume de una larga historia desde su inclusión como una de las posiciones fuertes del reino taifa murciano para defender sus límites occidentales frente a las intromisiones de los reinos árabes de Andalucía.

A partir del siglo XIII, tras una expedición promovida por Alfonso VIII, pasa a ser enclave cristiano y objeto de múltiples escaramuzas por parte de importantes personajes de la historia de España. A lo largo de los siglos XIII, XIV y XV, bajo la dependencia y dominio de Alcaraz, su población sufre varios altibajos debidos sobre todo a las inhóspitas condiciones que la meseta del castillo ofrecía a sus pobladores, hasta que en la primera mitad del siglo XVI el Castillo de Peñas de San Pedro, nombre con el que es designada la localidad en los textos antiguos, consigue llegar a una población superior a los 1900 habitantes, logra su independencia y el título de villa (1537) de manos de Carlos I. El castillo de Peñas de San Pedro es en realidad una defensa natural amurallada, una impresionante mole de roca en lo alto de un cerro, que culmina en una meseta totalmente inaccesible por tres de sus cuatro caras: el pico de Hellín, tras castillo y el pico de la Solana. El único acceso amurallado nos conduce fácilmente desde la entrada hasta el perímetro de su meseta y conserva restos de muros de incierta cronología, probablemente de origen islámico, sobre los que se fueron construyendo elementos del castillo propiamente dicho. Entre estos restos destaca un torreón de planta semicircular y algunas almenas de defensa militar.

Dentro del recinto del castillo, en la meseta, hubo una iglesia de la que todavía se pueden observar algunos vestigios. En 1810, según el Diccionario de Madoz, la iglesia se convirtió en cuartel militar y polvorín, que fue posteriormente destruido a consecuencia de una explosión provocada por un rayo. La ermita de la Santa Cruz, del siglo XVI, también se erigía en el castillo como recuerdo de una de las leyendas históricas más sorprendentes de Peñas de San Pedro, recogida en Milagros de la Santa Cruz de la Villa de las Peñas de San Pedro, libro manuscrito redactado entre 1608 y 1742, que se conserva en la Colección Museográfica Parroquial. A pesar de la falta de información sobre el valor arquitectónico de estos templos, es posible hacerse una idea contemplando algunos restos bastante bien conservados que se encuentran en el museo parroquial de Peñas de San Pedro, básicamente dovelas molduradas y claves góticas.

La superficie del castillo la ocupaban, además, construcciones para los militares que lo habitaban, viviendas y cuarteles. HoyIen día se pueden observar algunos de sus restos, entre los que destacan varios hornos, la balsa para la recogida de agua de lluvia, los conductos para su canalización y los aljibes de bóveda de cañón para su almacenamiento. La muralla para su defensa es de origen islámico y, con una longitud superior a mil metros, rodeaba todo el castillo. En el siglo XIX incluía esta muralla cuatro baterías, Daoíz, Velarde, San Fernando y San Carlos, que estaban situadas estratégicamente para defender el castillo de los ataques enemigos. Actualmente el castillo, en fase de restauración, cuenta con un fácil acceso hasta su meseta desde donde, además de contemplar “in situ” vestigios de la historia de Peñas de San Pedro, se puede disfrutar de magníficas vistas panorámicas tanto de la llanura de Albacete como de las primeras estribaciones de la sierra. También es posible dar un gratificante paseo alrededor de la falda del castillo por el camino recientemente habilitado, y contemplar los restos amurallados de la fortaleza hechos de cal y canto y cantería, de orígenes inciertos, aunque se supone, como dijimos, que en su primer trazado pueden remontarse a época islámica.